Tratamientos y medicamentos para el coronavirus: monitoreo de efectividad

La pandemia de la COVID-19 es uno de los mayores desafíos que ha enfrentado la medicina moderna. Los médicos y los científicos luchan por encontrar tratamientos y medicamentos que puedan salvar la vida de las personas infectadas y, tal vez, incluso prevenir la infección.

A continuación se muestra una lista actualizada de 22 de los tratamientos más comentados para el coronavirus. Si bien algunos han acumulado evidencia de que son efectivos, la mayoría todavía se encuentra en las primeras etapas de la investigación. También incluimos una advertencia sobre algunos que son patrañas.

Aún no hay cura para la COVID-19. Solo un tratamiento, un medicamento llamado remdesivir, ha sido aprobado por la FDA para la enfermedad, y las investigaciones sugieren que puede proporcionar solo un modesto beneficio a los pacientes. La FDA ha autorizado el uso de emergencia de algunos tratamientos, pero su eficacia contra la COVID-19 todavía no se ha demostrado en ensayos clínicos aleatorios a gran escala. Los científicos también estudian una amplia gama de otros posibles tratamientos, pero la mayoría de ellos todavía se encuentran en las primeras etapas de investigación.

Actualizaremos y ampliaremos la lista a medida que surjan nuevas pruebas. Para obtener detalles sobre la evaluación de tratamientos, consulte las Pautas del tratamiento para la COVID-19 de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus sigla en inglés). Para conocer el estado actual de desarrollo de la vacuna, consulta nuestro rastreador de vacunas para el coronavirus en inglés.

Nota original: The New York Times Katherine J. Wu, Carl Zimmer, Jonathan Corum https://www.nytimes.com/es/interactive/2020/science/coronavirus-tratamientos-curas.html

Qué significa la clasificación

AMPLIAMENTE UTILIZADO: Estos tratamientos han sido ampliamente utilizados por médicos y enfermeras para tratar a pacientes hospitalizados por enfermedades que afectan el sistema respiratorio, incluida la COVID-19.

EVIDENCIA PROMETEDORA: La evidencia preliminar de los estudios en pacientes sugiere efectividad, pero se necesita más investigación. Esta categoría incluye tratamientos que han mostrado mejoras en la morbilidad, mortalidad y recuperación en al menos un ensayo aleatorio controlado, en el que algunas personas reciben un tratamiento y otras reciben un placebo.

EVIDENCIA TENTATIVA O CONTRADICTORIA: Algunos tratamientos muestran resultados prometedores en células o animales, que deben ser confirmados en las personas. Otros han arrojado resultados alentadores en estudios retrospectivos en humanos, que analizan los conjuntos de datos existentes en lugar de comenzar un nuevo ensayo. Algunos tratamientos han producido resultados diversos en diferentes experimentos, lo que plantea la necesidad de estudios más grandes y más rigurosos para aclarar la confusión.

NO PROMETEN: La evidencia preliminar sugiere que estos tratamientos no funcionan.

FRAUDE O PSEUDOCIENCIA: Estos no son tratamientos que los investigadores hayan considerado utilizar para la COVID-19. Los expertos han advertido que no conviene probarlos, porque no ayudan contra la enfermedad y, en cambio, pueden ser peligrosos. Algunas personas incluso han sido arrestadas por prometer falsas curas para la COVID-19.

EVIDENCIA EN CÉLULAS, ANIMALES o HUMANOS: Estas etiquetas indican de dónde proviene la evidencia de un tratamiento. Los investigadores a menudo comienzan con experimentos en células y luego pasan a animales. Muchos de esos experimentos con animales a menudo fallan; si no es así, los investigadores pueden considerar proceder a la investigación en humanos, como en estudios retrospectivos o ensayos clínicos aleatorios. En algunos casos, los científicos ahora prueban tratamientos que fueron desarrollados para otras enfermedades, lo que les permite pasar directamente a ensayos en humanos para la COVID-19.

Bloqueo del virus

Los antivirales pueden evitar que virus como el VIH y la hepatitis C secuestren nuestras células. Los científicos están en la búsqueda de antivirales que funcionen contra el nuevo coronavirus.

  • EVIDENCIA PROMETEDORA
  • APROBADO POR LA FDA
  • EVIDENCIA EN CÉLULAS, ANIMALES Y HUMANOS
  • SE AUTORIZA PARA USO DE EMERGENCIA

Remdesivir

El remdesivir, fabricado por Gilead Sciences bajo la marca Veklury, es el primer fármaco que obtuvo la aprobación de la FDA para el tratamiento de la COVID-19. Funciona interfiriendo en la creación de nuevos virus, al insertarse en nuevos genes virales. El remdesivir se probó originalmente como un antiviral contra el ébola y la hepatitis C, pero solo obtuvo resultados mediocres. Sin embargo, un ensayo controlado aleatorizado —publicado en mayo— concluyó que el medicamento puede reducir el tiempo de recuperación de las personas hospitalizadas con la COVID-19 de 15 a 11 días. (El estudio definió la recuperación como “el alta del hospital o la hospitalización solo con fines de control de infecciones”). La investigación no mostró tener ningún efecto sobre la mortalidad.

La FDA respondió a estos datos en mayo con la emisión de una autorización de emergencia para utilizar remdesivir en pacientes muy graves que requieren oxígeno suplementario. En agosto ampliaron esa aprobación luego de que investigadores encontraron que los pacientes con formas menos severas de la COVID-19 parecían beneficiarse modestamente con un tratamiento de cinco días con remdesivir.La aprobación revisada permite el uso del medicamento en todos los pacientes hospitalizados con covid, independientemente de la severidad de su enfermedad. La medida fue criticada por algunos expertos que dijeron que la FDA había extendido el uso del medicamento, sin contar con evidencia sólida de respaldo.

El 3 de octubre, los médicos que trataban al presidente Trump dijeron que había comenzado un tratamiento de cinco días de remdesivir intravenoso. El 22 de octubre, la FDA dio su total aprobación a la medicina para su uso en pacientes de 12 años o más.

Incluso con la aprobación, aún está por verse cuán útil es el remdesivir como tratamiento para la COVID-19. En octubre, la Organización Mundial de la Salud publicó los resultados del mayor ensayo clínico aleatorio sobre el remdesivir realizado hasta la fecha en un manuscrito que aún no se ha publicado como investigación revisada por pares. Cuando los investigadores dieron el medicamento a 2750 pacientes hospitalizados por COVID-19, obtuvieron resultados decepcionantes. El remdesivir no mostró evidencia de reducir la mortalidad, mantener a los pacientes fuera de los ventiladores o acortar su estadía en el hospital. Si bien algunos expertos criticaron la forma en que se diseñó el estudio, la mayoría estuvo de acuerdo en que el remdesivir podría tener mejores resultados en pacientes que se encuentran en una etapa más temprana del curso de su enfermedad.

EVIDENCIA TENTATIVA O CONTRADICTORIA EVIDENCIA EN CÉLULAS, ANIMALES Y HUMANOS
Favipiravir
Originalmente diseñado para combatir la gripe, el favipiravir bloquea la capacidad de un virus para copiar su material genético. Un pequeño estudio en marzo indicó que el medicamento podría ayudar a purgar el coronavirus de las vías respiratorias, pero los resultados de ensayos clínicos más grandes y bien diseñados aún están pendientes. Ahora se llevan a cabo ensayos aleatorios más amplios.

EVIDENCIA TENTATIVA O CONTRADICTORIA EVIDENCIA EN CÉLULAS, ANIMALES Y HUMANOS
Molnupiravir
El molnupiravir (también conocido como MK-4482 y antes como EIDD-2801) es otro antiviral originalmente diseñado para combatir la influenza. Ridgeback Biotherapeutics and Merck are collaborating to develop it as a treatment for Covid-19. Molnupiravir produced promising results against the new coronavirus in studies this spring in cells and on animals. En octubre, las empresas iniciaron dos ensayos de fase 2 y 3 para probar si puede reducir la mortalidad y mejorar la recuperación de los pacientes.

EVIDENCIA TENTATIVA O CONTRADICTORIA EVIDENCIA EN CÉLULAS
ACE-2 recombinante
Para ingresar a las células, el coronavirus primero debe desbloquearlas, una hazaña que logra al engancharse en una proteína humana llamada ACE-2. Los científicos han creado proteínas artificiales ACE-2 que podrían actuar como señuelos, atrayendo al coronavirus y alejándolo de las células vulnerables. Las proteínas recombinantes ACE-2 han mostrado resultados en experimentos con células, pero aún no en animales o personas.

EVIDENCIA TENTATIVA O CONTRADICTORIA EVIDENCIA EN CÉLULAS Y HUMANOS
Ivermectina
Durante décadas, la ivermectina ha servido como un potente fármaco para tratar a las lombrices parasitarias. Los médicos la usan contra la oncocercosis (ceguera de los ríos) y otras enfermedades, mientras que los veterinarios dan a los perros una fórmula diferente para prevenir el gusano del corazón. Los estudios en células han sugerido que la ivermectina también podría matar virus. Pero los científicos aún tienen que encontrar evidencias de que puede tratar enfermedades virales en estudios con animales o en ensayos con humanos. Como resultado, no está aprobado el uso de ivermectina como antiviral.

En abril, investigadores australianos informaron que el medicamento bloqueaba los coronavirus en cultivos celulares, pero usaron una dosis tan alta que podría tener efectos secundarios peligrosos en las personas. La FDA emitió de inmediato una advertencia en contra de tomar medicamentos para animales en el tratamiento o prevención de la COVID-19. “Estas medicinas de mascotas pueden causar daños graves a las personas”, alertó la agencia.

Desde entonces, se han lanzado varias pruebas clínicas para ver si una dosis segura de ivermectina puede combatir la COVID-19. En Singapur, por ejemplo, el Hospital de la Universidad Nacional realiza un ensayo de 5000 personas para ver si puede evitar que la gente se infecte. Hasta ahora, no hay evidencia firme de que funcione. Sin embargo, la ivermectina se prescribe cada vez con más frecuencia en América Latina, para angustia de los expertos en enfermedades.

Los lineamientos de tratamiento de la COVID-19 de los NIH desaconsejan el uso de ivermectina para la enfermedad, excepto durante un ensayo clínico.

EVIDENCIA TENTATIVA O CONTRADICTORIA EVIDENCIA EN CÉLULAS
Oleandrina
La oleandrina es un compuesto producido por el arbusto de la adelfa. Puede causar latidos irregulares, lo que hace que sea peligroso ingerir la planta. Pero muchos compuestos de la planta —incluso algunos potencialmente letales— han demostrado ser médicamente útiles, por lo que los especialistas han investigado la oleandrina como un potencial tratamiento para el cáncer. El Instituto de Investigación Médica de Enfermedades Infecciosas del Ejército de Estados Unidos probó la oleandrina en células infectadas con el coronavirus en mayo, pero los experimentos no fueron concluyentes. Phoenix Biotechnology, una empresa con sede en San Antonio, Texas, publicó entonces un estudio en el que se descubrió que era eficaz en un cultivo de células de riñón de mono infectadas con el coronavirus. El estudio aún no ha sido publicado en una revista científica.

En julio, Mike Lindell, el director ejecutivo de My Pillow, donante del presidente Trump e inversor de Phoenix, asistió a una reunión en la Casa Blanca para discutir el uso de la oleandrina contra la COVID-19.

Pero la mayoría de los compuestos que matan los virus en los cultivos de células fallan en las pruebas posteriores en animales o humanos. Además, los expertos se preocupan por la inocuidad de la oleandrina como tratamiento para el coronavirus, dada la toxicidad de la planta. Phoenix Biotechnology considera la posibilidad de vender la oleandrina como un suplemento de venta libre. Los consumidores deben saber que no hay evidencia de que sea seguro o efectivo contra el coronavirus en las personas.

NO PROMETE EVIDENCIA EN CÉLULAS Y HUMANOS
Lopinavir y ritonavir
Hace 20 años, la FDA aprobó esta combinación de medicamentos para tratar el VIH. Recientemente, los investigadores los probaron con el nuevo coronavirus y descubrieron que impedían que el virus se replicara. Pero los ensayos clínicos en pacientes resultaron decepcionantes. A principios de julio, la Organización Mundial de la Salud suspendió los ensayos en pacientes hospitalizados con la COVID-19. Pero no descartaron estudios para ver si los medicamentos podrían ayudar a los pacientes que no están lo suficientemente enfermos como para ser hospitalizados, o para evitar que las personas expuestas al nuevo coronavirus se enfermen. El fármaco también podría desempeñar un papel en ciertos tratamientos combinados.

NO PROMETE EVIDENCIA EN CÉLULAS, ANIMALES Y HUMANOS
Hidroxicloroquina y cloroquina
Los químicos alemanes sintetizaron la cloroquina en la década de 1930 como un medicamento contra la malaria. Una versión menos tóxica, llamada hidroxicloroquina, se inventó en 1946, y más tarde fue aprobada para otras enfermedades, como el lupus y la artritis reumatoide. Al comienzo de la pandemia de la COVID-19, los investigadores descubrieron que ambas medicinas podrían detener la replicación del coronavirus en las células. Desde entonces, estos fármacos han tenido un viaje tumultuoso. Algunos estudios pequeños en pacientes ofrecieron alguna esperanza de que la hidroxicloroquina pudiera tratar la COVID-19. La Organización Mundial de la Salud lanzó un ensayo clínico aleatorio en marzo para ver si era realmente seguro y efectivo para la COVID-19, al igual que Novartis y varias universidades.

Mientras tanto, el presidente Donald Trump promovió repetidamente la hidroxicloroquina en conferencias de prensa, promocionándola como un “punto de inflexión”, e incluso aseguró que la tomó él mismo. La FDA otorgó temporalmente la autorización de emergencia a la hidroxicloroquina para su uso en pacientes con COVID-19, lo que, según un denunciante afirmó más tarde, fue resultado de la presión política. Con la renovada publicidad, la demanda del medicamento se disparó, lo que causó escasez para las personas con otros padecimientos que dependen de la hidroxicloroquina.

Pero los estudios más detallados fueron desalentadores. Los ensayos en animales como monos y ratones no encontraron evidencia de que la hidroxicloroquina fuera capaz de detener la enfermedad. Los ensayos clínicos aleatorios encontraron que la hidroxicloroquina no ayudó a las personas con COVID-19 a mejorar ni a prevenir que las personas sanas contraigan el coronavirus. Otro ensayo clínico aleatorio encontró que administrar hidroxicloroquina a personas inmediatamente después de recibir un diagnóstico de COVID-19 no redujo la gravedad de su enfermedad. (Un estudio a gran escala que concluyó que la droga también era dañina fue posteriormente retirado). Desde entonces, la Organización Mundial de la Salud, los Institutos Nacionales de la Salud y Novartis han detenido los ensayos que investigan la hidroxicloroquina como tratamiento para la COVID-19 y la FDA revocó su aprobación de emergencia. La FDA ahora advierte que el medicamento puede causar una serie de efectos secundarios graves en el corazón y otros órganos cuando se usa para tratar la COVID-19.

En julio, investigadores del hospital Henry Ford en Detroit publicaron un estudio que encontró que la hidroxicloroquina estaba asociada con una reducción de la mortalidad en pacientes con la COVID-19. El presidente Trump elogió el estudio en Twitter, pero los expertos plantearon dudas al respecto. El estudio no fue un ensayo controlado aleatorio, en el que algunas personas recibieran un placebo en lugar de hidroxicloroquina. Es posible que los resultados del estudio no se deban a que el fármaco haya matado al virus. En cambio, los médicos pueden haber administrado el medicamento a personas que estaban menos enfermas y, por lo tanto, tenían más probabilidades de recuperarse de todos modos.

A pesar de los resultados negativos, se han continuado varios ensayos con la hidroxicloroquina, aunque la mayoría son pequeños, y se examinan unas pocas decenas o unos pocos cientos de pacientes. Un análisis reciente realizado por STAT y Applied XL encontrómás de 180 ensayos clínicos en curso que prueban la hidroxicloroquina o la cloroquina para tratar o prevenir la COVID-19. Aunque está claro que los medicamentos no son una panacea, es teóricamente posible que puedan proporcionar algún beneficio en combinación con otros tratamientos o cuando se administran en las primeras etapas de la enfermedad. Solo los ensayos bien diseñados pueden determinar si ese es el caso.

Por ahora, los lineamientos para el tratamiento de la COVID-19 de los NIH desaconsejan el uso de hidroxicloroquina excepto en los ensayos clínicos.

Imitación del sistema inmune

La mayoría de las personas que tienen la COVID-19 luchan exitosamente contra el virus a través de una fuerte respuesta inmune. Hay medicinas que pueden ayudar a las personas que no pueden montar una defensa adecuada por sí mismas.

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Plasma convaleciente

Hace un siglo, los médicos filtraron plasma de la sangre de pacientes que se habían recuperado de la gripe. El llamado plasma convaleciente, rico en anticuerpos, ayudó a las personas enfermas de gripe a combatir su enfermedad. Ahora los investigadores prueban esta estrategia con la COVID-19. Decenas de miles de pacientes en Estados Unidos han recibido plasma a través de un programa lanzado por la Clínica Mayo y el gobierno federal.

El gobierno de Trump ha elogiado el plasma convaleciente a pesar de la falta de evidencia de que funciona. En agosto, científicos con altos cargos en el gobierno supuestamente detuvieron a la FDA de otorgar autorización para uso de emergencia del plasma convaleciente con el argumento de que la evidencia era demasiado débil para tomar esa medida. Pero el presidente Trump anunció el 23 de agosto que la autorización procedería, una decisión que suscitó controversia de inmediato. En un comunicado, el Panel de Lineamientos de Tratamiento para la COVID-19 de los Institutos Nacionales de Salud (NIH por su sigla en inglés), subrayó la importancia de contar con más investigación sobre la efectividad del plasma convaleciente. A pesar de la autorización de emergencia de la FDA, el panel dijo que “los datos son insuficientes para recomendar o desaconsejar el uso de plasma convaleciente para el tratamiento de la COVID-19”.

Un estudio del programa de la Clínica Mayo sugirió que el tratamiento daba un modesto beneficio pero solo a los pacientes que recibieron tratamiento temprano con plasma que contenía altos niveles de anticuerpos. Expertos externos han advertido que solo los ensayos clínicos aleatorizados podrían confirmar dicho beneficio.

Pocos ensayos aleatorios han dado resultados, y la evidencia que arrojaron ha sido contradictoria. Por ejemplo, el 10 de septiembre, investigadores de India reportaron de un ensayo con 464 pacientes moderadamente enfermos, que es cuando muchos expertos sospechan que el plasma tiene más beneficios. Las personas que recibieron el plasma no tuvieron mejores resultados que las que no lo recibieron.

Hay en marcha ensayos clínicos que contemplan más personas, pero han encontrado dificultades para registrar suficientes participantes, pues a algunos les preocupa recibir el placebo en lugar de verdadero tratamiento.

Los expertos aseguran que resulta vital completar estas pruebas para determinar si el plasma convaleciente es seguro y efectivo. Es posible que ese tratamiento solo sea una medida provisional hasta que exista una amplia disponibilidad de terapias más potentes.

EVIDENCIA TENTATIVA O CONTRADICTORIA EVIDENCIA EN CÉLULAS, ANIMALES Y HUMANOS
Anticuerpos monoclonales
El plasma convaleciente de personas que se recuperan de la COVID-19 contiene una mezcla de diferentes anticuerpos. Algunas de las moléculas pueden atacar al coronavirus, pero muchas están dirigidas a otros patógenos. Cuando empezó la pandemia, los científicos empezaron a buscar en esta gran variedad de anticuerpos y eligieron varias decenas de tipos que proveen una potente defensa contra la COVID-19 en células y animales, según los estudios preclínicos.

Estas poderosas moléculas, conocidas como anticuerpos monoclonales, tienen un largo historial en la medicina. Los anticuerpos monoclonales se investigaron por primera vez en los años setenta y desde entonces la FDA ha aprobado su uso para 79 enfermedades, desde el cáncer hasta el sida. Durante el verano, las empresas y universidades empezaron a administrar anticuerpos monoclonales a pacientes de covid en varios ensayos clínicos. El 16 de septiembre, Eli Lilly anunció resultados preliminares prometedores de un ensayo de anticuerpos en 452 pacientes recientemente diagnosticados con la COVID-19. En comparación con el placebo, el medicamento redujo el riesgo de hospitalización en 72 por ciento. Lilly continuará los ensayos y los resultados de otros estudios se espera que se publiquen hacia el fin de año. Más adelante, en el mismo mes, Regeneron dio a conocer resultados prometedores en un estudio preliminar de una combinación de dos anticuerpos monoclonales

EVIDENCIA TENTATIVA O CONTRADICTORIA EVIDENCIA EN CÉLULAS, ANIMALES Y HUMANOS
Interferones
Los interferones son moléculas que nuestras células producen naturalmente en respuesta a los virus, lo que activa el ataque del sistema inmunitario. Tienen efectos profundos en el sistema inmune, al alentarlo a atacar a los invasores mientras que lo limitan para evitar el daño a los propios tejidos del cuerpo. Inyectar interferones sintéticos es ahora un tratamiento estándar para una serie de trastornos inmunes. El rebif, por ejemplo, se prescribe para la esclerosis múltiple.

Como parte de su estrategia para atacar nuestros cuerpos, el coronavirus parece aplacar al interferón. Ese hallazgo ha alentado a los investigadores a ver si un aumento de interferón podría ayudar a las personas a resistir la COVID-19, particularmente al comienzo de la infección. Los primeros estudios, incluidos experimentos en células y ratones, han arrojado resultados alentadores que han dado lugar a ensayos clínicos.

Un estudio abierto en China sugirió que las moléculas podrían ayudar a prevenir que personas sanas se infecten. El 20 de julio la compañía farmacéutica británica Synairgen anunció que, en un pequeño ensayo clínico, una forma inhalada de interferón llamada SNG001 redujo los riesgos de COVID-19 grave en pacientes infectados. Los datos completos aún no se han dado a conocer al público ni se han publicado en una revista científica. El 6 de agosto, el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas lanzó un ensayo de Fase 3 con una combinación de Rebif y el antiviral remdesivir, con resultados esperados para el otoño de 2020.

Apagar el fuego amigo

Los síntomas más graves de la COVID-19 son resultado de la reacción exagerada del sistema inmunitario al virus. Los científicos están probando fármacos que pueden frenar su ataque.

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Dexametasona y otros corticosteroides
Los corticosteroides, a menudo llamados esteroides para abreviar, se usan para controlar la inflamación y en los tratamientos de afecciones como las alergias y el asma. En la década de 1960, los médicos comenzaron a usarlos para la neumonía y otras enfermedades respiratorias graves, pero los resultados de los ensayos clínicos no fueron concluyentes. La pandemia de COVID-19 generó un nuevo interés en estos medicamentos y se iniciaron una serie de nuevos ensayos clínicos.

En junio, la dexametasona fue el primer esteroide que provocó una reducción en las muertes por COVID-19. Un estudio de más de 6000 personas reveló que la dexametasona redujo las muertes en un tercio en los pacientes con ventiladores y en un quinto en las personas a las que se les administraba oxígeno. Sin embargo, es menos probable que ayude —incluso podría perjudicar— a los pacientes que se encuentran en una etapa temprana de las infecciones por COVID-19. En sus lineamientos para el tratamiento de COVID-19, los Institutos Nacionales de Salud solo recomiendan usar dexametasona en los pacientes con COVID-19 que están conectados a un ventilador o los que reciben oxígeno suplementario.

En septiembre, los investigadores analizaron los resultados de las pruebas con dexametasona, junto con otros dos esteroides como hidrocortisona y metilprednisolona. En general, los expertos concluyeron que los esteroides están relacionados con una reducción de un tercio en las muertes entre los pacientes con COVID-19.

El 4 de octubre, el médico del presidente Trump dio a conocer que al mandatario se le administraba dexametasona para tratarle la COVID-19, a pesar de su pronóstico optimista sobre la salud del presidente.

EVIDENCIA TENTATIVA O CONTRADICTORIA EVIDENCIA EN HUMANOS
Inhibidores de citoquinas
Para combatir las enfermedades, el cuerpo fabrica moléculas de señalización llamadas citocinas o citoquinas. Pero si se producen en exceso, las citocinas pueden provocar que el sistema inmunológico reaccione de forma exagerada a las infecciones, en un proceso que a veces se denomina tormenta de citocinas. Los investigadores han creado una serie de medicamentos para detener las tormentas de citocinas y han demostrado su eficacia contra la artritis y otros trastornos inflamatorios. Algunos interrumpen el suministro de moléculas que inician la producción de las propias citocinas. Otros bloquean los receptores de las células inmunes a las que normalmente se unen las citocinas. Algunos bloquean los mensajes celulares que envían. Dependiendo de cómo se formulen los medicamentos, pueden bloquear una citocina a la vez o amortiguar las señales de varias a la vez.

Contra el coronavirus, varios de estos fármacos han ofrecido una ayuda modesta en algunos ensayos, pero han fracasado en otros. Las farmacéuticas Regeneron y Roche anunciaron que dos medicamentos llamados sarilumab y tocilizumab, ambos dirigidos a la citocina IL-6, no parecieron beneficiar a los pacientes en los ensayos clínicos de Fase 3. Muchos otros ensayos siguen en marcha, varios de los cuales combinan inhibidores de citocinas con otros tratamientos.

Los investigadores ahora están probando en ensayos clínicos varios inhibidores de citocinas contra la COVID-19. Hasta ahora, los resultados son contradictorios. En algunos ensayos, el fármaco tocilizumab ha mostrado alguna evidencia de que reduce las muertes, pero en otros no ha resultado de ayuda. En ensayos clínicos de fase 3, un fármaco similar, llamado sarilumab, no parece beneficiar a los pacientes.

Otro fármaco, baricitinib, que puede incidir en muchos tipos de citocinas al mismo tiempo, ha mostrado indicios prometedores cuando los médicos lo usaron combinado con el el antiviral remdesivir.

EVIDENCIA TENTATIVA O CONTRADICTORIA EVIDENCIA EN HUMANOS
Sistemas de filtración sanguínea
La FDA ha otorgado autorización de uso de emergencia a varios dispositivos que filtran las citocinas de la sangre en un intento de aplacar las tormentas de citocinas. Una máquina llamada Cytosorb puede purificar todo el suministro de sangre de un paciente unas 70 veces en un período de 24 horas, según informes. Un pequeño estudio realizado en marzo sugirió que Cytosorb había ayudado a decenas de pacientes con COVID-19 gravemente enfermos en Europa y China, pero no fue un ensayo clínico aleatorio que pudiera demostrar de manera concluyente que era efectivo. Ahora se realizan varios estudios sobre sistemas de filtración de sangre, pero los expertos advierten que estos dispositivos conllevan algunos riesgos. Por ejemplo, dichos filtros también podrían eliminar componentes beneficiosos de la sangre, como vitaminas o medicamentos. En septiembre, un equipo de expertos recomendó que los médicos evitan usar filtración sanguínea como tratamiento habitual para la COVID-19, al argumentar que sólo resulta apropiado por ahora en ensayos clínicos.

EVIDENCIA TENTATIVA O CONTRADICTORIA EVIDENCIA EN HUMANOS
Células madre
Ciertos tipos de células madre pueden secretar moléculas antiinflamatorias. A lo largo de los años, los investigadores han tratado de usarlas como tratamiento para las tormentas de citoquinas, y ahora se están realizando decenas de ensayos clínicos para ver si pueden favorecer a los pacientes con la COVID-19. Pero estos tratamientos con células madre no han funcionado bien en el pasado, y aún no está claro si funcionarán contra el coronavirus.

Los lineamientos de tratamiento de la NIH para la COVID-19 desaconsejan el uso de células madre mesenquimales para la covid, excepto en ensayos clínicos mientras que la FDA ha emitido alertas de que los tratamientos de células madre, sin comprobar, podrían afectar a los pacientes.

Otros tratamientos

Otros tratamientos de apoyo para ayudar a los pacientes con COVID-19.

EVIDENCIA CONVINCENTE
Posición boca abajo
El simple acto de voltear a los pacientes sobre sus vientres abre los pulmones. La maniobra de pronación se ha convertido en un lugar común en los hospitales de todo el mundo desde comienzos de la pandemia. Puede ayudar a algunas personas a evitar la necesidad de ventiladores. Los beneficios del tratamiento siguen probándose en una variedad de ensayos clínicos.

EVIDENCIA CONVINCENTE SE AUTORIZA PARA USO DE EMERGENCIA
Ventiladores y otros dispositivos de apoyo respiratorio
Los dispositivos que ayudan a las personas a respirar son una herramienta esencial en la lucha contra las enfermedades respiratorias mortales. Algunos pacientes logran buenos resultados si se les da un suministro adicional de oxígeno a través de la nariz o mediante una máscara conectada a una máquina de oxígeno. Los pacientes con dificultad respiratoria severa pueden necesitar un ventilador que respire por ellos hasta que sus pulmones se curen. Los médicos no se han puesto de acuerdo sobre cuánto tiempo hay que tratar a los pacientes con oxígeno no invasivo antes de decidir si necesitan o no un ventilador. No todos los pacientes de la COVID-19 que utilizan ventiladores sobreviven, pero se cree que los dispositivos pueden salvar vidas en muchos casos.

EVIDENCIA TENTATIVA O CONTRADICTORIA EVIDENCIA EN HUMANOS
Anticoagulantes
El coronavirus puede invadir las células en el revestimiento de los vasos sanguíneos, dando lugar a pequeños coágulos que pueden causar accidentes cerebrovasculares y otros daños graves. Los anticoagulantes usualmente se emplean para otras condiciones, como las afecciones cardiacas, para ralentizar la formación de coágulos. Los médicos a veces los emplean en los pacientes de covid, pero no existe evidencia de los beneficios y riesgos que ofrecen a las personas con la enfermedad. El 10 de septiembre, los Institutos Nacionales de Salud anunciaron tres grandes ensayos clínicos aleatorios para evaluar el uso de anticoagulantes en personas con la COVID-19 que aún no han sido hospitalizados, personas hospitalizadas y personas que ya fueron dadas de alta a casa.

EVIDENCIA TENTATIVA O CONTRADICTORIA EVIDENCIA EN HUMANOS
Suplementos minerales y vitamínicos
Nuestro cuerpo necesita vitaminas y minerales para funcionar correctamente. Algunos investigadores intentan saber si los suplementos podrían ayudar contra la COVID-19, pero aún no hay pruebas sólidas de que prevengan las infecciones o aceleren la recuperación.

Se sabe que la vitamina C puede disminuir la inflamación, así que algunos investigadores indagan si puede ser de utilidad con la reacción exagerada del sistema inmunitario a la COVID-19 en varios ensayos clínicos. Pero aún no hay datos convincentes sobre sus beneficios. También es importante considerar que es posible ingerir demasiada vitamina C lo que causa síntomas como náuseas y diarrea.

La vitamina D también ha llamado la atención. Además de promover una buena salud ósea, puede desempeñar algunas funciones para ayudar al funcionamiento de las células inmunitarias. Algunos estudios encontraron una asociación entre los bajos niveles de vitamina D y las tasas elevadas del COVID-19. Pero esos estudios no han podido establecer que esta deficiencia sea la causa de las tasas de la enfermedad. Puede ser que las poblaciones que tienen mayor deficiencia de vitamina D resulten más afectadas por el coronavirus por otros motivos, entre ellos un menor acceso a los servicios de salud o condiciones preexistentes como la obesidad. Algunos ensayos clínicos intentan determinar si la vitamina D puede ayudar a los pacientes con covid. En un comunicado del 2 de octubre sobre los tratamientos que recibió el presidente Trump para tratar la COVID-19, su médico dio a conocer que el mandatario tomaba vitamina D.

En el mismo comunicado el médico del presidente también dijo que tomaba zinc. Este mineral ayuda a las proteínas en las funciones corporales y las personas con deficiencias de zinc tienen mayor riesgo de contraer enfermedades infecciosas. Un estudio de 2010 sobre el coronavirus que causa el SRAG encontró que el zinc puede frenar la replicación del virus en cultivos de células. Ahora se están realizando pequeños ensayos clínicos para determinar si el zinc puede aportar algún beneficio a las personas con COVID-19 o incluso prevenirlo. Sin embargo, hasta el momento, tampoco hay evidencia de que lo haga. Las pautas del NIH para la COVID-19 desaconsejan el uso del zinc en la prevención de la COVID-19, excepto en ensayos clínicos.

Fraude y pseudociencia

Abundan las curas engañosas y falsas para la COVID-19. La FDA tiene una lista de más de 100 productos fraudulentos para la COVID-19 y la OMS desmiente muchos mitos sobre la enfermedad.

ADVERTENCIA: NO LO HAGAS
Beber o inyectarse lejía y otros desinfectantes.
Los desinfectantes pueden ayudar a frenar la propagación del coronavirus, pero solo cuando se usan adecuadamente. Los CDC ofrecen pautas para la limpieza de tu casa y tus manos. Lavarse con jabón es la mejor manera de mantener las manos limpias, pero los desinfectantes a base de alcohol sirven si no estás cerca de un lavabo.

Es importante usar solo los productos adecuados. Nunca mezcles cloro y amoníaco para desinfectar superficies, por ejemplo, porque puede liberar gas tóxico. En cuanto a los desinfectantes de manos, asegúrate de usar marcas con más de 60 por ciento de etanol o 70 por ciento de isopropanol. La FDA ha advertido que algunos desinfectantes contienen alcohol de madera, o metanol, que puede ser peligroso.

En abril, el presidente Trump insinuó que los desinfectantes como el alcohol o la lejía podían resultar efectivos contra el coronavirus si se inyectaban directamente en el cuerpo. Sus comentarios fueron inmediatamente refutados por profesionales de la salud e investigadores de todo el mundo, así como por los fabricantes de Lysol y Clorox. Ingerir desinfectantes no solo sería ineficaz contra el virus sino también peligroso y posiblemente también mortal. En julio, fiscales federales acusaron a cuatro hombres de Florida por publicitar el cloro como cura para la COVID-19. El mes siguiente fueron arrestados en Colombia.

ADVERTENCIA: SIN EVIDENCIA
Luz UV
El presidente Trump también especuló sobre la posibilidad de irradiar el cuerpo con “luz ultravioleta o solo muy potente”. Los investigadores han utilizado luz UV para esterilizar superficies y matar virus en laboratorios con manejo cuidadoso. Pero la luz UV no sería capaz de purgar al virus del cuerpo de una persona enferma. Este tipo de radiación también puede dañar la piel. La mayoría de los cánceres de piel son resultado de la exposición a los rayos ultravioleta que se encuentran naturalmente en la luz del sol.

ADVERTENCIA: SIN EVIDENCIA
Plata
En julio, Gordon Pedersen, residente en Utah, fue acusado de “hacerse pasar por médico para vender un tratamiento para el coronavirus sin fundamento alguno”. El presunto delito de Pedersen fue vender pastillas, lociones y jabones que contienen plata. Existen varios metales que tienen propiedades antimicrobianas naturales, pero ninguna ha demostrado ser eficaz contra el coronavirus. En cuanto a la plata, los Institutos Nacionales de la Salud advierten que “la evidencia científica no respalda el uso de suplementos dietéticos de plata coloidal para ninguna enfermedad o afección”. También puede ser peligroso, ya que hace que la piel de las personas se ponga azul y les dificulte la absorción de antibióticos y otros medicamentos.

Pedersen no está solo. La FDA ha amenazado con tomar acciones legales en contra de quienes aseguran que los productos a base de plata son seguros y eficaces contra la COVID-19, como el televangelista Jim Bakker y el presentador de InfoWars Alex Jones.

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